viernes 1 de mayo de 2009
Fallece el delincuente de Apeldoorn.
Por: Susana Mendoza.
El 30 de abril no volverá a ser el "Día de la Reina" para Holanda. Y tristemente, tampoco será un día para celebrar el cumpleaños de la Reina Beatríz en el lejano país de las flores.
El culpable de ello, es Karst T. Un holandés de 38 años de edad, solitario, casi hermitaño, que tras perder su empleo, parece haber perdido el sentido de la vida.
Kart, quien parecía un hombre tranquilo, sin muchos amigos, pero tampoco enemigos, decidió pasar a otra vida, porque no se puede decir que sea mejor por la que optó, rompiendo el cordón de seguridad que dividía a la calzada por donde transitaba el autobús de la familia Orange (realeza holandesa) del público asistente.
Su objetivo parecía ser la familia real. Quizá en su frustración por quedarse sin empleo, Karst vió la oportunidad de externar su coraje impactándose sobre el autobús en el que viajaban. Sin embargo, a Karst le faltó control sobre su auto y sobre sí mismo.
El autobús afortunadamente no tuvo ni siquiera el más mínimo roce con el auto del homicida. Pero 17 personas que no tenían ni culpa ni responsabilidad sobre la desgracia de Karst fueron sus víctimas.
Cinco de ellos perdieron la vida en la embestida a toda velocidad. Doce, aún permanecen en el hospital.
Karst no tenía antecedentes penales, ni problemas psiquiátricos. Tampoco se le encontraron explosivos en su auto, ni las autoridades holandesas reportan relación alguna con grupos terroristas.
Karst también perdió la vida, una vez que los médicos le declararon muerte cerebral al caer la tarde de ayer.
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