miércoles 29 de julio de 2009
ETA hace explotar una automóvil en Burgos.
Por: Teresa Acero.
Esta vez ha sido a las afueras del cuartel de la Guardia Civil en Burgos. El auto bomba de ETA podría haber sido robado en Francia y según las primeras declaraciones, pudo estar cargado con hasta 200 kilogramos de explosivos. La onda expansiva de la explosión ha dejado hasta 65 heridos, entre ellos varios guardias civiles, dos mujeres embarazadas y seis niños y un cráter en el suelo.
En el edificio de 14 niveles, se alojan al rededor de 180 personas, muchas de ellas afortunadamente están de vacaciones, según ha indicado Alfredo Pérez Rubalcaba, Ministro del Interior, quien agregó que 41 personas de las 120 que había en el momento de la agresión, al interior del edificio son niños.
Así, deja de manifiesto una vez más la cobardía de la célula terrorista, que durante cincuenta años se ha dedicado a cegar vidas de ciudadanos que desconocen las frustraciones de quienes conforman a ETA.
Txema Matanzas Gorostiaga, ideólogo y político de la banda terrorista ETA (actualmente preso) dejó escrito ya anteriormente en un documento que confiscó la policía, que "el Estado no va a volver a negociar" y que "Ha llegado la hora de cerrar la persiana".
A ello también incluyó lo siguiente:
"Ahora empezamos a ver las cosas como son, a la fuerza ahorcan, a ver quién es el guapo que dice eso de que somos invencibles... Dejemos de engañarnos, mirémonos las tripas, lloremos como niños lo que no supimos defender como hombres, y a hacer frente al futuro".
Sin duda, una vergüenza que haya gente que dedique cincuenta años de su vida a matar personas, por buscar una independencia, que ellos mismos desde su corta visión, no han conseguido como sociedad, como individuos, ni mucho menos, una independencia moral que les permita transformar sus actitudes bélicas en capacidades de trabajo productivo.
Si bien ha dicho Txema Matanzas Gorostiaga que "ha llegado la hora de cerrar la persiana", también ha llegado la hora de rehabilitar psiquiátricamente al incontable número de vagos drogadictos que reclutó ETA a través de kale borroka. Estos "potitos" con estudios, a los que ni los libros, ni el trabajo les ha ayudado a quitarse el salvajismo que caracteriza a individuos de su estirpe, y que van por las calles del País Vasco haciendo pintas en favor de terroristas hoy presos, destruyendo los escaparates, o ensayando sus primeras bombas molotov que hacen estallar contra los contenedores de la basura.
¿Habría posibilidad de rehabilitar a estos salvajes a los que no pudo educar ni su madre?
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