sábado 28 de noviembre de 2009
En crecimiento la violencia de género.
¿Un rasgo del salvajismo humano o de la envidia?
En el vídeo se aprecia el anuncio de la campaña Hit The Bitch realizado por la ONG danesa Children exposed to Violence at Home que muestra a través de un videojuego, el idiota que se puede llegar a ser después de golpear a una mujer. El web www.hitthebitch.dk donde se aloja la campaña, ha sido limitada a usuarios de Dinamarca.
Por: Teresa Acero.
En Guatemala, durante el 2009 fueron 730 mujeres las que perdieron la vida por causas de violencia sobre su persona, a manos de un hombre. Generalmente, los hombres que abusaron de estas mujeres y violentaron sus derechos, coincidentemente formaban parte de bandas como los Zetas o la Mara Salvatrucha, según reporta la Fiscalía de Delitos contra la Vida de ese país.
Las víctimas, tenían entre 13 y 35 años de edad, su condición social las rezaga a un nivel económico precario, y lo peor, viene acompañado del miedo a formar parte de las estadísticas criminales en esa nación, por denunciar lo visto.
El caso de México no es ajeno al de Guatemala. Tan sólo en 2009, 5200 mujeres perdieron la vida a manos de un hombre, según cifras dadas a conocer por la presidenta de la Comisión de Equidad y Género del Senado, Blanca Judith Díaz.
Pero violar, golpear y matar a una mujer en México no es la única forma de agresión de género. También hay quien lo hace psicológicamente, económicamente, y emocionalmente, subestimando constantemente a la víctima. Al respecto, el 40% de las mujeres mexicanas han sido víctimas de este tipo de violencia, la que no deja huella física, pero que hiere los sentimientos.
El origen del machismo.
La violencia de género, específicamente hacia la mujer, no es otra cosa más que discriminación, a fin de mantener el poder jerárquico sobre las decisiones que pueda emitir una mujer.
Para algunos hombres, el término "mi mujer" engloba el concepto de posesión.
Y a su vez, la discriminación, no es otra cosa que la distinción que se hace hacia alguien, considerando sus capacidades como inferiores, sólo por tener ciertos rasgos físicos, conductas, tono de voz, o incluso, color de piel.
La solución a la violencia es educar.
No se puede cerrar los ojos ante la creciente violencia que existe en las sociedades latinoamericanas. Pero tampoco se puede continuar con el mismo modelo educativo que tanto daño está causando.
Al respecto, el Presidente Felipe Calderón resaltó el pasado 26 de Noviembre:
“Erradicar de nuestra cultura la idea de que las mujeres son ciudadanas de segunda, y por tanto carentes de todos o de algunos derechos, como todavía alguien pensando ser generoso dice que concede. Nuestra labor fundamental debe ser no sólo sancionar y sancionar severamente la violencia de género, sino además erradicar las causas socioculturales que la propician y que la permitan”.
Contradictoriamente, un macho no nace desde el momento en que un nuevo ser (varón) llega al mundo, sino desde el momento en que una mujer inicia su educación. La infancia es el momento en que toda mujer decide qué clase de hombre o mujer va a formar, y cómo desea que se comporte en la sociedad.
Un niño que es educado bajo los concepto de la libertad, el trabajo, los derechos en igualdad para ambos sexos, las obligaciones y responsabilidades civiles, y el compromiso social y ecológico con su entorno, puede llegar a ser un adulto sensible a las necesidades de quienes lo rodean, sin prejuicios que le conduzcan a asumir conductas violentas o discriminatorias.
(Foto: Campaña sobre violencia doméstica, Oliviero Toscanni)
Esos conceptos no se enseñan en ningún colegio, porque son los que fundamentan a la familia. El otro problema, es que la violencia de género, encuentra su verdadero origen no precisamente en el hombre, sino en la propia mujer, cuando esta discrimina a otras mujeres por sus logros, por su físico, por su posición social, y hasta por que su hijo(a) es más brillante en el colegio que cualquier otro.
Esos conceptos no se enseñan en ningún colegio, porque son los que fundamentan a la familia. El otro problema, es que la violencia de género, encuentra su verdadero origen no precisamente en el hombre, sino en la propia mujer, cuando esta discrimina a otras mujeres por sus logros, por su físico, por su posición social, y hasta por que su hijo(a) es más brillante en el colegio que cualquier otro.
Mientras que la formación de la mujer debe dejar de considerar que por el hecho de ser mujer, es más débil que el hombre, o que se tiene un lugar frágil en la sociedad, lo que da lugar a que desde niñas se anteponga que por el sólo hecho de ser niña, un niño (varón) siempre será el culpable de lo que a ella le suceda, desconociendo (u omitiendo) la forma en cómo se relaciona la niña con sus hermanos varones o sus compañeros de clase.
Es necesario que la mujer latina decida cultivarse sobre cómo educar a sus hijos e hijas de mejor forma, para evitar que la violencia de género continúe su crecimiento en su sociedad.
Etiquetas: Educación, México, Niños, Semiótica, Sociedad