El pasado lunes, el Presidente de México Unido Contra la Delincuencia,
Eduardo Gallo planteó al Presidente Calderón legalizar las drogas.
Este martes, durante el evento Diálogo por la Seguridad. Evaluación y
Fortalecimiento, el Presidente Felipe Calderón lo admitió:
“Tomo nota del debate que se ha suscitado aquí, de la regulación de las
drogas. Es un debate medular. Pienso, en primer lugar, que debe darse
habiendo una pluralidad democrática”.
La polémica que encierra una posible legalización, es el problema de
salud pública que puede generarse si la gente concibe la legalización,
como una ídea socialmente aceptable.
“Hay quien argumenta que precisamente implicaría la legalización un
aumento enorme del consumo en varias generaciones de mexicanos”, expresó
el mandatario mexicano.
El problema de fondo: la violencia, el crimen organizado.
Más allá de todo lo que se pueda decir en cualquier foro, debatir el
tema de la legalización de las drogas abre espacio también al estudio
sobre cómo controlar las conductas violentas de los grupos que venden
hoy en día las drogas. No se trata de sólo proponer venderlas en lugares
establecidos, apegandose a una normativa en la distribución, sino
además, cómo desarmar a los cárteles y qué se va a hacer con aquellas
órdenes de captura sobre los capos.
Y es que para empezar, el problema es no la autorización de portar
cierto gramaje de estupefaciente para consumo personal. Sino la
criminalización de aquellos que la venden y de aquellos que se
involucran en el lavado de dinero. En realidad, el hueco legislativo se
centra en quién y cómo puede proveer a esos clientes y de qué manera
legalizan el dinero.
El objetivo, debe centrarse, no sobre si se legaliza o no la venta de
cualquier droga, sino evitar que los grupos que la trafican, requieran
de armas para defender lo que ellos consideran "su plaza". Ese es
realmente el verdadero problema. El cómo entienden las personas que
están involucradas en un cártel, el manejo de la distribución.
Y es que no se trata meramente de gente que tenga un perfil carente de
total educación. Esos son nada más los sicarios. Gente muy ignorante,
sin ningún tipo de formación, que son usados como matones a sueldo por
aquellos que si tienen formación y que saben cómo utilizar las
necesidades de los primeros, para manipular a su antojo su conducta y
conducirlos a ejercer el crimen.
Si debatir la legalización de las drogas, implica que se realice un
estudio sobre las condiciones de vida de los sicarios, lo que les orilla
a ejercer la violencia, y permitirles a esas personas quizá, a través de
una amnistía, una nueva oportunidad a cambio de no secuestrar, no
extorsionar, no mutilar a nadie, y mucho menos cometer atentados sobre
civiles o autoridades, si vale la pena debatir la legalización de las
drogas.
Pero si lo único que van a hacer los políticos y los intelectuales es
sentarse a ver cuánto ganarían económicamente sobre el mercado de
consumo de estupefacientes, haciéndole los favores a su capo favorito,
sin analizar cómo impedirán las conductas antisociales de quien ejerce
el narcotráfico y de aquellos que trabajan para los capos, esto se
convierte en un ciclo vicioso del que ni la legalización de las drogas,
ni nada, nos va a sacar.
Bla bla bla bla bla.
En esta clase de eventos, como el foro Diálogo por la Seguridad.
Evaluación y Fortalecimiento, se ve claramente que en México estamos
acostumbrados a opinar sobre cualquier tema. Podemos concluir, que
nuestros políticos, analistas, periodistas y demás, son grandes
conversadores. ¿Y luego?
¿Cuántos foros más se han realizado a lo largo del sexenio sobre la
lucha al crimen organizado? ¿Cuántas conferencias de prensa se han dado
a lo largo de este sexenio sobre el debate de legalizar drogas, de
impedir que los cárteles continuen secuestrando y extorsionando? ¿Cuánto
nos han platicado de cómo mejorar el terrible panorama social que existe
en México y de rescatar el tejido social?
¿Y de todo esto, qué hay de resultados?
Todos los días hay un muerto en Juárez. Todos los días hay información
de decomisos de armas, de alijos de drogas, y todos los días nos
presentan a un nuevo detenido las autoridades. Pero los índices de
violencia cada vez son mayores.
¿A alguien ya se le ocurrió preguntarle directamente a los capos por qué
y hasta cuándo vamos a seguir así?
Nos guste o no, desgraciadamente los protagonistas de esta historia son
ellos. Personajes como Joaquín Guzmán Loera, alias "el chapo" o Edgar
Valdez Villarreal, alias "la barbie", sólo por citar a dos de los más
"destacados" personajes del narcotráfico.
¿Qué quieren ustedes señores capos de la mafia? ¿Qué desean para que nos
dejen vivir en paz y ustedes puedan vivir sin un arma pendiendo de su
pecho? Hablen señores.
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