Turisteando en Chernobyl.
Si para mucha gente Chernobyl fue una tragedia a la que no quieren volver, para otros es una aventura en la que sólo diez minutos les da la oportunidad de sentirse parte de esta tragedia nuclear.
A veinticinco años de que el reactor 4 de la planta ucraniana explotara, la radiación en el lugar sigue siendo alta.
Chernobyl es hoy en día un lugar triste, abandonado, fantasmal. Sólo algunos pueblos gozan del retorno de su gente, donde sin temor o con él, se han dedicado a intentar hacer su vida normal. Sin embargo, Pripyat es el área de exlclusión, dónde sólo vive el recuerdo de una compañía en la que trabajaban grandes científicos de la antigua URSS y que tras la explosión, sólo quedó el recuerdo de un proyecto que arruinó la vida de miles, quizá millones de personas.
En Pripyat los turistas pasean a lo mucho 10 minutos. Ya que es la zona que está a escasos 200 metros del reactor nuclear. Está considerada como altamente peligrosa. No es para menos. En sus edificios aún de pie, muchos de sus habitantes recibieron una lluvia radioactiva que posteriormente dejaría terribles consecuencias.