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Peña Nieto la cagó otra vez.sábado, diciembre 17, 2011 7:10 PM

Tal parece que el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto tiene por deporte cagarla. Esta vez apuntó a través de sus redes sociales: "Me informan que el Ex Presidente Miguel de la Madrid no ha fallecido. Se encuentra delicado de salud. Mi solidaridad con su familia".

Sin embargo, Miguel de la Madrid, está aunque grave, vivo aún. Así lo especificó el propio Presidente de la República, Felipe Calderón en su cuenta de Twitter:

@FelipeCalderón:

Reitero: el expresidente Miguel de la Madrid no ha muerto. Acabo de hablar con su hijo Gerardo y me confirma el Estado M Presidencial.

Una vez hecha la corrección sobre el estado de salud del exmandatario, Peña recapacitó en sus redes apuntando:

@EPN:

"Me informan que el Ex Presidente Miguel de la Madrid no ha fallecido. Se encuentra delicado de salud. Mi solidaridad con su familia".

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"SoyProle.com" El blog que acompañará a Peña Nieto en su campaña.sábado, diciembre 17, 2011 1:34 PM

Este domingo inician las precampañas proselitistas donde cada partido político hará gala de sus mejores ideas. Pero la más creativa ha sido la concebida por su propia hija, la señora Paulina Peña Pretelini, quien a unos días de que su padre registrara su candidatura a la Presidencia de la República como unico representante del PRI, insultó vía twitter a la sociedad mexicana llamándoles "pendejos" y "proles".

Es así como la señora Peña Pretelini encendió la mecha de las campañas, anticipando la de su propio padre. Pero anticipándola a las burlas, el repudio social y muy posiblemente a la perdición en la competencia electoral.

Mientras tanto, alguno de esos "proles" mostró habilidad y registró el dominio "SoyProle.com". En este blog se postean las chistosas actividades del candidato priista quien además de no leer, tampoco habla inglés.

Pero la popularidad de la ignorancia de Peña ha traspasado las crestomatías y los comentarios y gráficos en redes sociales. Porque a Peña Nieto también le han hecho su "huevocartoon".

Queda claro que lo de Peña Nieto es el marketing viral y la comedia.... la política, es un tema totalmente fuera de lugar.

Soy Prole en Facebook

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El Príncipe Feliz.sábado, diciembre 17, 2011 1:06 PM

Autor: Oscar Wilde.

La estatua del Príncipe Feliz se alzaba sobre una alta columna, desde donde se dominaba toda la ciudad. Era dorada y estaba recubierta por finas láminas de oro; sus ojos eran dos brillantes zafiros y en el puño de la espada centelleaba un enorme rubí púrpura. El resplandor del oro y las piedras preciosas hacían que los habitantes de la ciudad admirasen al Príncipe Feliz más que a cualquier otra cosa.

—Es tan bonito como una veleta —comentaba uno de los regidores de la ciudad, a quien le interesaba ganar reputación de hombre de gustos artísticos—; claro que en realidad no es tan práctico —agregaba, porque al mismo tiempo temía que lo consideraran demasiado idealista, lo que por supuesto no era.

—¿Por qué no eres como el Príncipe Feliz —le decía una madre afligida a su pequeño hijo, que lloraba porque quería tener la luna—. El Príncipe Feliz no llora por nada.

—Mucho me consuela el ver que alguien en el mundo sea completamente feliz —murmuraba un hombre infortunado al contemplar la bella estatua.

—De verdad parece que fuese un ángel —comentaban entre ellos los niños del orfelinato al salir de la catedral, vestidos con brillantes capas rojas y albos delantalcitos.

—¿Y cómo saben qué aspecto tiene un ángel? —les refutaba el profesor de matemáticas— ¿Cuándo han visto un ángel?

—Los hemos visto, señor. ¡Claro que los hemos visto, en sueños! —le respondían los niños, y el profesor de matemáticas fruncía el ceño y adoptaba su aire más severo. Le parecía muy reprobable que los niños soñaran.

Una noche llegó volando a la ciudad una pequeña golondrina. Sus compañeras habían partido para Egipto seis semanas antes, pero ella se había quedado atrás, porque estaba enamorada de un junco, el más hermoso de todos los juncos de la orilla del río. Lo encontró a comienzos de la primavera, cuando revoloteaba sobre el río detrás de una gran mariposa amarilla, y el talle esbelto del junco la cautivó de tal manera, que se detuvo para meterle conversación.

—¿Puedo amarte? —le preguntó la golondrina, a quien no le gustaba andarse con rodeos.

El junco le hizo una amplia reverencia.

La golondrina entonces revoloteó alrededor, rozando el agua con las alas y trazando surcos de plata en la superficie. Era su manera de demostrar su amor. Y así pasó todo el verano.

—Es un ridículo enamoramiento —comentaban las demás golondrinas—; ese junco es desoladoramente hueco, no tiene un centavo y su familia es terriblemente numerosa—. Efectivamente toda la ribera del río estaba cubierta de juncos.

A la llegada del otoño, las demás golondrinas emprendieron el vuelo, y entonces la enamorada del junco se sintió muy sola y comenzó a cansarse de su amante.

—No dice nunca nada —se dijo—, y debe ser bastante infiel, porque siempre coquetea con la brisa.

Y realmente, cada vez que corría un poco de viento, el junco realizaba sus más graciosas reverencias.

—Además es demasiado sedentario —pensó también la golondrina—; y a mí me gusta viajar. Por eso el que me quiera debería también amar los viajes.

—¿Vas a venirte conmigo? —le preguntó al fin un día. Pero el junco se negó con la cabeza, le tenía mucho apego a su hogar.

—¡Eso quiere decir que sólo has estado jugando con mis sentimientos! —se quejó la golondrina—. Yo me voy a las pirámides de Egipto. ¡Adiós!

Y diciendo esto, se echó a volar.

Voló durante todo el día y, cuando ya caía la noche, llegó hasta la ciudad.

—¿Dónde podré dormir? —se preguntó—. Espero que en esta ciudad hay algún albergue donde pueda pernoctar.

En ese mismo instante descubrió la estatua del Príncipe Feliz sobre su columna.

—Voy a refugiarme ahí —se dijo—. El lugar es bonito y bien ventilado.

Y así diciendo, se posó entre los pies del Príncipe Feliz.

—Tengo una alcoba de oro —se dijo suavemente la golondrina mirando alrededor.

En seguida se preparó para dormir. Mas cuando aún no ponía la cabecita debajo de su ala, le cayó encima un grueso goterón.

—¡Qué cosa más curiosa! —exclamó—. No hay ni una nube en el cielo, las estrellas relucen claras y brillantes, y sin embargo llueve. En realidad este clima del norte de Europa es espantoso. Al junco le encantaba la lluvia, pero era de puro egoísta.

En ese mismo momento cayó otra gota.

—¿Pero para qué sirve este monumento si ni siquiera puede protegerme de la lluvia? —dijo—. Mejor voy a buscar una buena chimenea.

Y se preparó a levantar nuevamente el vuelo.

Sin embargo, antes de que alcanzara a abrir las alas, una tercera gota le cayó encima, y al mirar hacia arriba la golondrina vio... ¡Ah, lo que vio!

Los ojos del Príncipe Feliz estaban llenos de lágrimas, y las lágrimas le corrían por las áureas mejillas. Y tan bello se veía el rostro del Príncipe a la luz de la luna, que la golondrina se llenó de compasión.

—¿Quién eres? —preguntó.

—Soy el Príncipe Feliz.

—Pero si eres el Príncipe Feliz, ¿por qué lloras? Casi me has empapado.

—Cuando yo vivía, tenía un corazón humano —contesto la estatua—, pero no sabía lo que eran las lágrimas, porque vivía en la Mansión de la Despreocupación, donde no está permitida la entrada del dolor. Así, todos los días jugaba en el jardín con mis compañeros, y por las noches bailábamos en el gran salón. Alrededor del jardín del Palacio se elevaba un muro muy alto, pero nunca me dio curiosidad alguna por conocer lo que había más allá... ¡Era tan hermoso todo lo que me rodeaba! Mis cortesanos me decían el Príncipe Feliz, y de verdad era feliz, si es que el placer es lo mismo que la dicha. Viví así, y así morí. Y ahora que estoy muerto, me han puesto aquí arriba, tan alto que puedo ver toda la fealdad y toda la miseria de mi ciudad, y, aunque ahora mi corazón es de plomo, lo único que hago es llorar.

—¿Cómo? —se preguntó para sí la golondrina—, ¿no es oro de ley?

Era un avecita muy bien educada y jamás hacia comentarios en voz alta sobre la gente.

—Allá abajo —siguió hablando la estatua con voz baja y musical—... allá abajo, en una callejuela, hay una casa miserable, pero una de sus ventanas está abierta y dentro de la habitación hay una mujer sentada detrás de la mesa. Tiene el rostro demacrado y lleno de arrugas, y sus manos, ásperas y rojas, están acribilladas de pinchazos, porque es costurera. En este momento está bordando flores de la pasión en un traje de seda que vestirá la más hermosa de las damas de la reina en el próximo baile del Palacio. En un rincón de la habitación, acostado en la cama, está su hijito enfermo. El niño tiene fiebre y pide naranjas. Pero la mujer sólo puede darle agua del río, y el niño llora. Golondrina, golondrina, pequeña golondrina... ¡hazme un favor! Llévale a la mujer el rubí del puño de mi espada, ¿quieres? Yo no puedo moverme, ¿lo ves?... tengo los pies clavados en este pedestal.

—Los míos están esperándome en Egipto —contestó la golondrina—. Mis amigas ya deben estar revoloteando sobre el Nilo, y estarán charlando con los grandes lotos nubios. Y pronto irán a dormir a la tumba del gran Rey, donde se encuentra el propio faraón, en su ataúd pintado, envuelto en vendas amarillas, y embalsamado con especias olorosas. Alrededor del cuello lleva una cadena de jade verde, y sus manos son como hojas secas.

—Golondrina, golondrina, pequeña golondrina —dijo el Príncipe—, ¿por qué no te quedas una noche conmigo y eres mi mensajera? ¡El niño tiene tanta sed, y su madre, la costurera, está tan triste!

—Es que no me gustan mucho los niños —contesto— la golondrina—. El verano pasado, cuando estábamos viviendo a orillas del río, había dos muchachos, hijos del molinero, y eran tan mal educados que no se cansaban de tirarme piedras. ¡Claro que no acertaban nunca! Las golondrinas volamos demasiado bien, y además yo pertenezco a una familia célebre por su rapidez; pero, de todas maneras, era una impertinencia y una grosería.

Pero la mirada del Príncipe Feliz era tan triste, que finalmente la golondrina se enterneció.

—Ya está haciendo mucho frío —dijo—, pero me quedaré una noche contigo y seré tu mensajera.

—Gracias, golondrinita —dijo el Príncipe.

La golondrina arrancó entonces el gran rubí de la espada del Príncipe y, teniéndolo en el pico, voló por sobre los tejados. Pasó junto a la torre de la catedral, que tenía ángeles de mármol blanco. Pasó junto al Palacio, donde se oía música de baile y una hermosa muchacha salió al balcón con su pretendiente.

—¡Qué lindas son las estrellas —dijo el novio— y qué maravilloso es el poder del amor!

—Ojalá que mi traje esté listo para el baile de gala —contestó ella—. Mandé a bordar en la tela unas flores de la pasión. ¡Pero las costureras son tan flojas!

La golondrina voló sobre el río y vio las lámparas colgadas en los mástiles de los barcos. Pasó sobre el barrio de los judíos, donde vio a los viejos mercaderes hacer sus negocios y pesar monedas de oro en balanzas de cobre. Al fin llegó a la pobre casa, y se asomó por la ventana. El niño, en su cama, se agitaba de fiebre, y la madre se había dormido de cansancio. Entonces, la golondrina entró a la habitación y dejó el enorme rubí encima de la mesa, junto al dedal de la costurera. Después revoloteó dulcemente alrededor del niño enfermo, abanicándole la frente con las alas.

—¡Qué brisa tan deliciosa! —murmuró el niño—. Debo estar mejor.

Y se quedó dormido deslizándose en un sueño maravilloso.

Entonces la golondrina volvió hasta donde el Príncipe Feliz y le contó lo que había hecho.

—¡Qué raro! —agrego—, pero ahora casi tengo calor; y sin embargo la verdad es que hace muchísimo frío.

—Es porque has hecho una obra de amor —le explicó el Príncipe.

La golondrina se puso a pensar en esas palabras y pronto se quedó dormida. Siempre que pensaba mucho se quedaba dormida.

Al amanecer voló hacia el río para bañarse.

—¡Qué fenómeno extraordinario! —exclamó un profesor de ornitología que pasaba por el puente—. ¡Una golondrina en pleno invierno!

Y escribió sobre el asunto una larga carta al periódico de la ciudad. Todo el mundo habló del comentario, tal vez porque contenía muchas palabras que no se entendían.

—Esta noche partiré para Egipto —se decía la golondrina y la idea la hacía sentirse muy contenta.

Luego visitó todos los monumentos públicos de la ciudad y descansó largo rato en el campanario de la iglesia. Los gorriones que la veían pasar comentaban entre ellos: “¡Qué extranjera tan distinguida!“. Cosa que a la golondrina la hacía feliz.

Cuando salió la luna volvió donde estaba a la estatua del Príncipe.

—¿Tienes algunos encargos que darme para Egipto? —le gritó—. Voy a partir ahora.

—Golondrina, golondrina, pequeña golondrina —dijo el Príncipe—, ¿no te quedarías conmigo una noche más?

—Los míos me están esperando en Egipto —contesto la golondrina—. Mañana, mis amigas van a volar seguramente hasta la segunda catarata del Nilo. Allí, entre las cañas, duerme el hipopótamo, y sobre una gran roca de granito se levanta el Dios Memnón. Durante todas las noches, él mira las estrellas toda la noche, y cuando brilla el lucero de la mañana, lanza un grito de alegría. Después se queda en silencio. Al mediodía, los leones bajan a beber a la orilla del río. Tienen los ojos verdes, y sus rugidos son más fuertes que el ruido de la catarata.

—Golondrina, golondrina, pequeña golondrina —dijo el Príncipe—, allá abajo justo al otro lado de la ciudad, hay un muchacho en una buhardilla. Está inclinado sobre una mesa llena de papeles, y a su derecha, en un vaso, unas violetas están marchitándose. Tiene el pelo largo, castaño y rizado, y sus labios son rojos como granos de granada, y tiene los ojos anchos y soñadores. Está empeñado en terminar de escribir una obra para el director del teatro, pero tiene demasiado frío. No hay fuego en la chimenea y el hambre lo tiene extenuado.

—Bueno, me quedaré otra noche aquí contigo —dijo la golondrina que de verdad tenía buen corazón—. ¿Hay que llevarle otro rubí?

—¡Ay, no tengo más rubíes! —se lamentó el Príncipe—. Sin embargo aún me quedan mis ojos. Son dos rarísimos zafiros, traídos de la India hace mil años. Sácame uno de ellos y llévaselo. Lo venderá a un joyero, comprará pan y leña y podrá terminar de escribir su obra.

—Pero mi Príncipe querido —dijo la golondrina—, eso yo no lo puedo hacer.

Y se puso a llorar.

—Golondrina, golondrina, pequeña golondrina —le rogó el Príncipe—, por favor, haz lo que te pido.

Entonces la golondrina arrancó uno de los ojos del Príncipe y voló hasta la buhardilla del escritor. No era difícil entrar allí, porque había un agujero en el techo y por ahí entró la golondrina como una flecha. El joven tenía la cabeza hundida entre las manos, así que no sintió el rumor de las alas, y cuando al fin levantó los ojos, vio el hermoso zafiro encima de las violetas marchitas.

—¿Será que el público comienza a reconocerme? —se dijo— Porque esta piedra preciosa ha de habérmela enviado algún rico admirador. ¡Ahora podré acabar mi obra!

Y se le notaba muy contento.

Al día siguiente la golondrina voló hacia el puerto, se posó sobre el mástil de una gran nave y se entretuvo mirando los marineros que izaban con maromas unas enormes cajas de la sentina del barco.

—¡Me voy a Egipto! —les gritó la golondrina. Pero nadie le hizo caso.

Al salir la luna, la golondrina volvió hacia el Príncipe Feliz.

—Vengo a decirte adiós—le dijo.

—Golondrina, golondrina, pequeña golondrina —le dijo el Príncipe—. ¿No te quedarás conmigo otra noche?

—Ya es pleno invierno —respondió la golondrina—, y muy pronto caerá la nieve helada. En Egipto, en cambio, el sol calienta las palmeras verdes y los cocodrilos, medio hundidos en el fango, miran indolentes alrededor. Por estos días mis compañeras están construyendo sus nidos en el templo de Baalbeck, y las palomas rosadas y blancas las miran mientras se arrullan entre sí. Querido Príncipe, tengo que dejarte, pero nunca te olvidaré. La próxima primavera te traeré de Egipto dos piedras bellísimas para reemplazar las que regalaste. El rubí será más rojo que una rosa roja, y el zafiro será azul como el mar profundo.

—Allá abajo en la plaza —dijo el Príncipe Feliz—, hay una niñita que vende fósforos y cerillas. Y se le han caído los fósforos en el barro y se han echado a perder. Su padre le va a pegar si no lleva dinero a su casa y por eso ahora está llorando. No tiene zapatos ni medias, y su cabecita va sin sombrero. Arranca mi otro ojo y llévaselo, así su padre no le pegará.

—Pasaré otra noche contigo —dijo la golondrina—, pero no puedo arrancarte el otro ojo. Te vas a quedar ciego.

—Golondrina, golondrina, pequeña golondrina —le rogó el Príncipe—, haz lo que te pido, te lo suplico.

La golondrina entonces extrajo el otro ojo del Príncipe y se echó a volar. Se posó sobre el hombro de la niña y deslizó la joya en sus manos.

—¡Qué bonito pedazo de vidrio! —exclamó la niña, y corrió riendo hacia su casa.

Después la golondrina regresó hasta donde estaba el Príncipe.

—Ahora que estás ciego —le dijo—, voy a quedarme a tu lado para siempre.

—No, golondrinita —dijo el pobre Príncipe—. Ahora tienes que irte a Egipto.

—Me quedaré a tu lado para siempre —repitió la golondrina, durmiéndose entre los pies de la estatua.

Al otro día ella se posó en el hombro del Príncipe para contarle las cosas que había visto en los extraños países que visitaba durante sus migraciones.

Le describió los ibis rojos, que se posan en largas filas a orillas del Nilo y pescan peces dorados con sus picos; le habló de la esfinge, que es tan vieja como el mundo, y vive en el desierto, y lo sabe todo; le contó de los mercaderes que caminan lentamente al lado de sus camellos y llevan en sus manos rosarios de ámbar; le contó del Rey de las Montañas de la Luna, que es negro como el ébano y adora un gran cristal; le refirió acerca de la gran serpiente verde que duerme en una palmera y veinte sacerdotes la alimentan con pasteles de miel; y le contó también de los pigmeos que navegan sobre un gran lago en anchas hojas lisas y que siempre están en guerra con las mariposas.

—Querida golondrina —dijo el Príncipe—, me cuentas cosas maravillosas, pero es más maravilloso todavía lo que pueden sufrir los hombres. No hay misterio más grande que la miseria. Vuela sobre mi ciudad, y vuelve a contarme todo lo que veas.

Entonces la golondrina voló sobre la gran ciudad, y vio a los ricos que se regocijaban en sus soberbios palacios, mientras los mendigos se sentaban a sus puertas. Voló por las callejuelas sombrías, y vio los rostros pálidos de los niños que mueren de hambre, mientras miran con indiferencia las calles oscuras.

Bajo los arcos de un puente había dos muchachos acurrucados, uno en los brazos del otro para darse calor.

—¡Qué hambre tenemos! —decían.

—¡Fuera de ahí! les gritó un guardia, y los muchachos tuvieron que levantarse, y alejarse caminando bajo la lluvia.

Entonces la golondrina volvió donde el Príncipe, y le contó lo que había visto.

—Mi estatua esta recubierta de oro fino —le indicó el Príncipe—; sácalo lámina por lámina, y llévaselo a los pobres. Los hombres siempre creen que el oro podrá darles la felicidad.

Así, lámina a lámina, la golondrina fue sacando el oro, hasta que el Príncipe quedó oscuro. Y lámina a lámina fue distribuyendo el oro fino entre los pobres, y los rostros de algunos niños se pusieron sonrosados, y riendo jugaron por las calles de la ciudad.

—¡Ya, ahora tenemos pan! —gritaban.

Llegó la nieve, y después de la nieve llegó el hielo. Las calles brillaban de escarcha y parecían ríos de plata. Los carámbanos, como puñales, colgaban de las casas. Todo el mundo se cubría con pieles y los niños llevaban gorros rojos y patinaban sobre el río.

La pequeña golondrina tenía cada vez más frío pero no quería abandonar al Príncipe, lo quería demasiado. Vivía de las migajas del panadero, y trataba de abrigarse batiendo sus alitas sin cesar.

Una tarde comprendió que iba a morir, pero aún encontró fuerzas para volar hasta el hombro del Príncipe.

—¡Adiós, mi querido Príncipe! —le murmuró al oído—. ¿Me dejas que te bese la mano?

—Me alegro que por fin te vayas a Egipto, golondrinita —le dijo el Príncipe—. Has pasado aquí demasiado tiempo. Pero no me beses en la mano, bésame en los labios porque te quiero mucho.

—No es a Egipto donde voy —repuso la golondrina—. Voy a la casa de la muerte. La muerte es hermana del sueño, ¿verdad?

El avecita besó al Príncipe Feliz en los labios y cayó muerta a sus pies. En ese mismo instante se escuchó un crujido ronco en el interior de la estatua, fue un ruido singular como si algo se hubiese hecho trizas. El caso es que el corazón de plomo se había partido en dos. Ciertamente hacía un frío terrible.

A la mañana siguiente, el alcalde se paseaba por la plaza con algunos de los regidores de la ciudad. Al pasar junto a la columna levantó los ojos para admirar la estatua.

—¡Pero qué es esto! —dijo— ¡El Príncipe Feliz parece ahora un desharrapado!

—¡Completamente desharrapado! —reiteraron los regidores; y subieron todos a examinarlo.

—El rubí de la espada se le ha caído, los ojos desaparecieron y ya no es dorado —dijo el alcalde—. En una palabra se ha transformado en un verdadero mendigo.

—¡Un verdadero mendigo! —repitieron los regidores.

—Y hay un pájaro muerto entre sus pies —siguió el alcalde—. Será necesario promulgar un decreto municipal que prohiba a los pájaros venirse a morir aquí.

El secretario municipal tomó nota dejando constancia de la idea.

Entonces mandaron a derribar la estatua del Príncipe Feliz.

—Como ya no es hermoso, no sirve para nada —explicó el profesor de Estética de la Universidad.

Entonces fundieron la estatua, y el Alcalde reunió al Municipio para decidir que harían con el metal.

—Podemos —propuso— hacer otra estatua. La mía, por ejemplo.

—Claro, la mía —dijeron los regidores cada uno a su vez.

Y se pusieron a discutir. La última vez que supe de ellos seguían discutiendo.

—¡Qué cosa más rara! —dijo el encargado de la fundición—. Este corazón de plomo no quiere fundirse; habrá que tirarlo a la basura.

Y lo tiraron al basurero donde también yacía el cuerpo de la golondrina muerta.

—Tráeme las dos cosas más hermosas que encuentres en esa ciudad —dijo Dios a uno de sus ángeles.

Y el ángel le llevó el corazón de plomo y el pájaro muerto.

—Has elegido bien —sonrió Dios—. Porque en mi jardín del Paraíso esta avecilla cantará eternamente, y el Príncipe Feliz me alabará para siempre en mi Aurea Ciudad.

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Peña Nieto no tiene derecho a gobernarnos, por ignorante. Carlos Fuentes.jueves, diciembre 15, 2011 9:40 PM

"Este señor tiene derecho a no leerme", dice en referencia al candidato del PRI. "Lo que no tiene derecho es a ser presidente de México a partir de la ignorancia, eso es lo grave". Estas son las palabras de don Carlos Fuentes. Un hombre sabio, culto. Un hombre que más allá de las letras, analiza las emociones, teje historias que reflejan la semiótica de nuestra sociedad contemporánea y conceptualiza la semántica de nuestra mexicanidad.

En síntesis, Carlos Fuentes, es un erudito de la comunicación que en directo le ha enviado un mensaje claro y preciso al candidato priísta, Peña Nieto.

"Los problemas exigen un hombre que pueda conversar como par con (Barack) Obama, Angela Merkel o (Nicolas) Sarkozy, y no es este el hombre capaz de hacerlo", refiere Fuentes en su conversación con la BBC de Lóndres.

¿Se imagina usted a Peña Nieto en una cumbre mundial frente a los presidentes de la Unión Europea diciendo.... "eemmm bueno... mmmmm, Tomás Tomasino? O mejor aún, contestando.... "no soy la señora de la casa".

Esas vaguedades y vulgaridades no se pueden permitir a un diplomático, y mucho menos uno que aspire a presidir a México.

Fuentes no sólo habló de Peña, también habló de la política antigua de AMLO, a quien hizo ver como el contendiente de una izquierda fuera de tiempo, y a una Josefina Vázquez Mota débil que deberá pagar los errores del PAN.

Lo cierto, es que Carlos Fuentes se adjudicó un papel que los mexicanos en su mayoría avalamos... el del portavoz del pueblo. Peña Nieto no tiene derecho a gobernarnos, por ignorante, y afortunadamente la primera respuesta desde su partido ya llegó, que no ha sido más que admitir la renuncia de su dirigente en el DF.

Convendría que los partidos reconsideren a sus candidatos, empezando por el tricolor, cuyo abanderado ya quemó todos sus cartuchos. Mientras que a la izquierda, se le olvida que los ciudadanos no perdonamos el cierre de Reforma, y la derecha deberá replantearse qué nos va a decir de la señora que nunca hizo nada frente a la SEP ni en SEDESOL.

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¿A cómo el kilo de tortilla Peña Nieto?martes, diciembre 13, 2011 3:27 PM

Tercera prueba y no la puede superar el candidato por el PRI a la presidencia de la República. Ahora dice que el kilo de tortilla anda entre los $7.00 y $8.00. Seguramente "el envidiado" (según su hija) Peña Nieto, no come tortilla, o nunca se ha preocupado por saber su costo. Sólo sabe que con ella se hacen tacos y quezadillas.

Al día de hoy (13/12/11) la tortilla, alimento básico en la dieta mexicana, alcanza el costo de $12.00 en más de 53 ciudades monitoreadas por el Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados.

Ni preguntarle por cuál es la ciudad donde más cara se vende la tortilla. La respuesta es Mexicali, BCN, donde alcanza un precio de $15.40.

Quizá Peña Nieto no se ha enterado que la sequía que azotó a México durante 2011 originó el incremento de las importaciones, ocasionando que entre enero y septiembre de 2011 hayan alcanzado los $2 112 440 mil dólares, disparándose un 69.6% en comparación al periodo anterior que sólo alcanzaron $1 245 255 mil dólares.

¿Y así quiere gobernar México?

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Y así quiere ser presidente. Peña no sabe cuánto es el salario mínimo.lunes, diciembre 12, 2011 12:36 PM

Otro Peñññazo para variar. Y es que a Peña Nieto si no le llueve, le llovizna. Pero lo más lamentable, es que siempre lo balconea el mismo diario, para variar, español. El País volvió a preguntarle a Peña una pregunta de examen. De esos exámenes que no pasa ni pasará porque se nota que Peña Nieto lo menos que le interesa es leer.

LEA: “El PRI ha aprendido de sus errores”

"Este diario le preguntó por algunos precios de productos básicos, algunos los supo, otros no, pero suspendió al preguntársele por el monto del salario mínimo, que él tasa en 900 pesos al mes, cuando para 2011 ronda los 1.740".

Es una pena que Peña desconozca aspectos básicos sobre la pobreza mexicana. Esperemos que no por ser el doble a la cantidad que él mencionó al diario español, piense que entonces le va muy bien a los trabajadores mexicanos, a los que por cierto, su hija señala como "proles".

En la entrevista con "El País" también dijo en relación a la pregunta que formuló el diario español en torno al tema del narcotráfico:

"Hay cierto consenso sobre el fracaso de la estrategia del presidente Felipe Calderón de combate frontal contra el narcotráfico, y parece haberlo también en que el PRI garantiza más seguridad porque pactará con los carteles.

R. Eso último no tiene ningún sustento. Me parece una campaña de desprestigio de los opositores para desacreditar al partido, cuando el PRI ha asumido que el Estado mexicano tiene la obligación irrenunciable de combatir al crimen organizado. El PRI no es un partido que pacta, eso está fuera de toda lógica. Lo que el PRI discute es cuál es la mejor estrategia para lograr mejores resultados en el combate al crimen organizado y para sentar bases para la seguridad pública. De lo que se ha hecho, creo que ha habido aciertos. Yo mismo he reconocido públicamente la atinada decisión del Ejecutivo federal al involucrar, en un primer momento, al Ejército, pero también hay que devolverlo gradualmente a los cuarteles."

Desafortunadamente para la campaña de Peña Nieto, que aún no empieza y ya se ve cómo se derrumba, existen vídeos como el que comparte Milenio TV.

¿Y así quiere ser presidente de México? Nada más falta que en sus campaña aparezca sosteniendo un libro y de fondo una biblioteca, aludiendo a que en su presidencia, no habrá nada más importante que el tiempo que pueda dedicar la sociedad a la lectura.

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Despiden a profesor tras ventilar transas de exsindicalista en SNTE. lunes, diciembre 12, 2011 11:42 AM

El día de hoy Reforma publica una nota que llama mucho la atención sobre el SNTE. El profesor Jesús Rodríguez Hernández, con 44 años de servicio, y siendo supervisor de zona escolar en Hidalgo, fue destituido bajo amenazas de muerte tras exhibir la corrupción de ese sindicato liderado por Elba Esther Gordillo.

Rodríguez Hernández documentó la venta de plazas, manejo de recursos irregularese enriquecimiento ilícito de Mirna García López, Moisés Jiménez Sánchez y Alejandro Soto; todos ellos líderes de la Sección 15 entre los años 2001-2011.

Así mismo, Rodríguez Hernández acusa a García López de ostentar tres plazas magisteriales, dos como directora y una como supervisora.

LEA: EXHIBE MAESTRO TRANSAS DEL SENTE.

Cabe destacar, que García López se despidió en Noviembre pasado de la sección XV del SNTE con una fiesta en la que se rifaron cuatro autos y se invitó a Banda Limón.

Muy bonito, si, definitivamente muy bonito homenaje se autoregaló la señora, a quien Rodríguez Hernández le adjudica seis casas, producto de la presunta venta de plazas laborales. Al respecto, García López señaló en su discurso de despedida durante su homenaje, que "aún hay rezago de plazas laborales... sin embargo, antes de diciembre se regulaizarían 150 plazas más para profesores".

“Para maestros nos quedan alrededor de 500 maestros, pero tenemos una gran ventaja pues vamos por más de 700 plazas que están listas para ser concursadas en el mes de julio, estoy hablando de primarias, todavía van a quedar muchos maestros que tienen la necesidad de ingresar en el nivel de secundarias”.

Lo más preocupante no es si la señora García López se homenajeó y se hizo con sus seis casitas. Lo verdaderamente preocupante es si la SEP investigará más sobre el despido injustificado de Rodríguez Hernández, y la veracidad de los documentos con los que acusa a los ex líderes de esa sección sindical. Mientras tanto, habría qué ver qué hace falta en las escuelas de esa sección, desde el mobiliario hasta las condiciones higiénicas de los baños, así como las condiciones de los inmuebles, sobre todo, en zonas rurales.

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Cuento Navideño:"La niña de los fósforos"domingo, diciembre 11, 2011 4:34 PM

Autor: Hans Christian Andersen

Qué frío tan atroz! Caía la nieve, y la noche se venía encima. Era el día de Nochebuena. En medio del frío y de la oscuridad, una pobre niña pasó por la calle con la cabeza y los pies desnuditos.

Tenía, en verdad, zapatos cuando salió de su casa; pero no le habían servido mucho tiempo. Eran unas zapatillas enormes que su madre ya había usado: tan grandes, que la niña las perdió al apresurarse a atravesar la calle para que no la pisasen los carruajes que iban en direcciones opuestas.

La niña caminaba, pues, con los piececitos desnudos, que estaban rojos y azules del frío; llevaba en el delantal, que era muy viejo, algunas docenas de cajas de fósforos y tenía en la mano una de ellas como muestra. Era muy mal día: ningún comprador se había presentado, y, por consiguiente, la niña no había ganado ni un céntimo. Tenía mucha hambre, mucho frío y muy mísero aspecto. ¡Pobre niña! Los copos de nieve se posaban en sus largos cabellos rubios, que le caían en preciosos bucles sobre el cuello; pero no pensaba en sus cabellos. Veía bullir las luces a través de las ventanas; el olor de los asados se percibía por todas partes. Era el día de Nochebuena, y en esta festividad pensaba la infeliz niña.

Se sentó en una plazoleta, y se acurrucó en un rincón entre dos casas. El frío se apoderaba de ella y entumecía sus miembros; pero no se atrevía a presentarse en su casa; volvía con todos los fósforos y sin una sola moneda. Su madrastra la maltrataría, y, además, en su casa hacía también mucho frío. Vivían bajo el tejado y el viento soplaba allí con furia, aunque las mayores aberturas habían sido tapadas con paja y trapos viejos. Sus manecitas estaban casi yertas de frío. ¡Ah! ¡Cuánto placer le causaría calentarse con una cerillita! ¡Si se atreviera a sacar una sola de la caja, a frotarla en la pared y a calentarse los dedos! Sacó una. ¡Rich! ¡Cómo alumbraba y cómo ardía! Despedía una llama clara y caliente como la de una velita cuando la rodeó con su mano. ¡Qué luz tan hermosa! Creía la niña que estaba sentada en una gran chimenea de hierro, adornada con bolas y cubierta con una capa de latón reluciente. ¡Ardía el fuego allí de un modo tan hermoso! ¡Calentaba tan bien!

Pero todo acaba en el mundo. La niña extendió sus piececillos para calentarlos también; más la llama se apagó: ya no le quedaba a la niña en la mano más que un pedacito de cerilla. Frotó otra, que ardió y brilló como la primera; y allí donde la luz cayó sobre la pared, se hizo tan transparente como una gasa. La niña creyó ver una habitación en que la mesa estaba cubierta por un blanco mantel resplandeciente con finas porcelanas, y sobre el cual un pavo asado y relleno de trufas exhalaba un perfume delicioso. ¡Oh sorpresa! ¡Oh felicidad! De pronto tuvo la ilusión de que el ave saltaba de su plato sobre el pavimento con el tenedor y el cuchillo clavados en la pechuga, y rodaba hasta llegar a sus piececitos. Pero la segunda cerilla se apagó, y no vio ante sí más que la pared impenetrable y fría.

Encendió un nuevo fósforo. Creyó entonces verse sentada cerca de un magnífico nacimiento: era más rico y mayor que todos los que había visto en aquellos días en el escaparate de los más ricos comercios. Mil luces ardían en los arbolillos; los pastores y zagalas parecían moverse y sonreír a la niña. Esta, embelesada, levantó entonces las dos manos, y el fósforo se apagó. Todas las luces del nacimiento se elevaron, y comprendió entonces que no eran más que estrellas. Una de ellas pasó trazando una línea de fuego en el cielo.

-Esto quiere decir que alguien ha muerto- pensó la niña; porque su abuelita, que era la única que había sido buena para ella, pero que ya no existía, le había dicho muchas veces: "Cuando cae una estrella, es que un alma sube hasta el trono de Dios".

Todavía frotó la niña otro fósforo en la pared, y creyó ver una gran luz, en medio de la cual estaba su abuela en pie y con un aspecto sublime y radiante.

-¡Abuelita!- gritó la niña-. ¡Llévame contigo! ¡Cuando se apague el fósforo, sé muy bien que ya no te veré más! ¡Desaparecerás como la chimenea de hierro, como el ave asada y como el hermoso nacimiento!

Después se atrevió a frotar el resto de la caja, porque quería conservar la ilusión de que veía a su abuelita, y los fósforos esparcieron una claridad vivísima. Nunca la abuela le había parecido tan grande ni tan hermosa. Cogió a la niña bajo el brazo, y las dos se elevaron en medio de la luz hasta un sitio tan elevado, que allí no hacía frío, ni se sentía hambre, ni tristeza: hasta el trono de Dios.

Cuando llegó el nuevo día seguía sentada la niña entre las dos casas, con las mejillas rojas y la sonrisa en los labios. ¡Muerta, muerta de frío en la Nochebuena! El sol iluminó a aquel tierno ser sentado allí con las cajas de cerillas, de las cuales una había ardido por completo.

-¡Ha querido calentarse la pobrecita!- dijo alguien.

Pero nadie pudo saber las hermosas cosas que había visto, ni en medio de qué resplandor había entrado con su anciana abuela en el reino de los cielos.

En w-Inédita fomentamos el hábito de la lectura.

Categories: Cultura

Hospital de India arde y médicos abandonan a pacientes.viernes, diciembre 09, 2011 11:54 AM

89 Víctimas mortales ha sido el saldo que dejó el incendio de un hospital público en Kalkuta (India) tras el abandono del personal médico y de mantenimiento.

Entre ellos 21 niños, 18 de ellos bebés, murieron asfixiados por el humo, y algunos de los cuerpos fueron encontrados calcinados.

Las autoridades indúes ya han arrestado a por lo menos seis de los directivos del hospital ante la negligencia, ya que todo apunta a que el inmueble no contaba con las medidas de seguridad requeridas para afrontar estos casos.

Algunos pacientes fueron rescatados con vida gracias a la intervención de los bomberos, quienes tuvieron que escalar por el exterior del inmueble e ingresar a las habitaciones rompiendo los vidrios de las ventanas.

 

Categories: Infoqus

Ni la identidad se salva de ataques en las redes sociales. lunes, diciembre 05, 2011 5:21 PM

Hace un tiempo empezó a circular el mensaje de que aparecían de manera misteriosa imágenes pornográficas en algunos perfiles de usuarios de redes sociales.

Todo indica que ni siquiera la identidad está a salvo de ataques. Por ello, compartimos algunos consejos de Kaspersky que explican de mejor forma el origen de estos molestos acontecimientos.

Los mensajes de phishing usan información engañosa o sitios web falsos para que los consumidores divulguen información personal o financiera. En las redes sociales, estos trucos pueden darse de varias maneras:

Videos virales: Manténgase alerta ante los videos que parecen que se han vuelto a publicar o retweetear generalmente con la misma etiqueta. Si un mensaje le pide “descargar una actualización para su reproductor de medios” para ver un video, probablemente sucederán dos cosas: 1) usted se infectará con software malicioso, y 2) el falso video se transmitirá a todos sus amigos, y esto hará que ellos también caigan en la misma trampa.

Mensajes directos de Twitter: Los mensajes como: “Pierda ese peso de las fiestas rápidamente” o “Encontré esta fotografía que te saqué durante las fiestas" acompañados por un vínculo acortado no deben abrirse a menos que usted pueda confirmar que su amigo tenía la intención de enviarle esos mensajes. ¡Hable con ellos primero!

Sitios web clonados de venta al público: Si encuentra una cuenta de Facebook o un mensaje de Twitter del sitio web de una empresa, asegúrese de verificar la dirección URL antes de introducir cualquier información personal. Es fácil crear sitios web y páginas de medios sociales falsos. Por ejemplo, asegúrese de buscar faltas de ortografía; por ejemplo, existe una diferencia entre BestBuy.com y BetsBuy.com.

Demasiado bueno para ser cierto

Las estafas no se toman vacaciones. Los cibercriminales saben que los consumidores harán todo lo posible para gastar bien su dinero durante las fiestas y lo están aprovechando al máximo.

Concursos de navidad: Estos concursos falsos habitualmente piden información personal usando tácticas como: “antes de recibir su premio debe introducir la información de su tarjeta de crédito para los costos de envío".

Artículos gratuitos o con descuentos: Una estafa reciente en Facebook presentaba una tarjeta de obsequio de Starbucks y les decía a los usuarios que si volvían a publicar el falso mensaje, recibirían una tarjeta de obsequio de USD $50. Aparecieron otras estafas similares que prometían iPads gratis o a precios muy baratos.

Campos sociales minados

Al confiar en una publicación, un juego o, incluso, un grupo de Facebook aparentemente seguro, usted podría, accidentalmente, caer en un mundo de spam o en algo peor.

Programa de caridad clickjack falso: Las celebridades no realizan donaciones a una obra de caridad sobre la base de cuántos “me gusta” obtenga algo. Si hace clic en ese mensaje, solamente se apropiarán de su cuenta y, por ayudar a una buena causa, puede terminar enviando spam a sus amigos.

Anunciar cuándo su casa estará vacía: Usted desea que todos sus amigos estén celosos del viaje que realizará a las Islas Vírgenes para las fiestas, pero, si publica su paradero en Facebook, un ladrón puede usar esta información para planificar una visita sorpresa a su casa.

Juegos y aplicaciones para las fiestas: Tenga cuidado cuando vea la casilla "solicitud de permiso" y mire bien a qué información planea acceder la aplicación. Los juegos y las aplicaciones que tratan de acceder a información innecesaria están probablemente buscando más que una sonrisa de su parte.

Entonces, ¿qué debe hacer una familia? Estos son algunos consejos simples para mantenerse protegido durante estas fiestas:

Escriba la dirección URL: En lugar de hacer clic en un vínculo a su banco o a una tienda, hágalo de la manera antigua y escriba la dirección URL en la barra de direcciones. Esto evita que visite sitios web que puedan ser falsos o maliciosos, pero que se hacen pasar por los legítimos.

Realice búsquedas de manera segura: Las herramientas como el Asesor de direcciones URL de Kaspersky garantizan que usted nunca ingrese a un sitio web malicioso sin saberlo. Este asesor le advierte sobre páginas maliciosas conocidas al realizar búsquedas en línea, a la vez que le informa sobre sitios seguros para navegar.

Manténgase actualizado: Asegúrese de instalar actualizaciones en su equipo y software cuando se lo solicitan. Es especialmente importante estar protegido y al día durante las fiestas.

¿Y el mejor consejo? Use el sentido común: si es demasiado bueno para ser cierto, entonces es muy probable que así sea.

Categories: I-Negocios

Cobras venenosas fueron liberadas en oficina gubernamental indú. lunes, diciembre 05, 2011 5:06 PM

Un hombre al que las autoridades del Registro Público de la Propiedad en India habían negado los derechos sobre un terreno, defendió su postura amenazando a los funcionarios de una forma muy peculiar.

Tras la negativa de las autoridades, el hombre llamado Hakkul regresó a la oficina con una bolsa donde portaba cuarenta cobras venenosas mismas que soltó y en pocos instantes, se dispersaron por toda la oficina.

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Peña Nieto ofrece disculpas por twitter de hija.lunes, diciembre 05, 2011 4:03 PM

Sin más preámbulo, Enrique Peña Nieto se disculpó por los insultos de su hija Paulina Peña Pretelini a la sociedad mexicana.

 

Y sin más, queda claro tanto para Enrique Peña como para cualquier político, que no permitiremos que se ofenda ni mucho menos que se discrimine a la sociedad mexicana por el sólo hecho de criticar los errores que los políticos cometen.

Cualquiera que desee presidir nuestro país, tiene la obligación de ser una persona culta, trabajadora, eficiente, honesta, honrada y digna de nuestro respeto.

La "prole" "pendeja" como señaló a muchos mexicanos la hija de Peña, son los mismos votantes a los que molestarán para pedirles su voto a favor, intentando convencerles de quién sabe cuántas promesas. Esos votantes merecemos respeto. Y si no les gusta, entonces no nos molesten viniendo a nuestras casas, negocios y abordándonos por las calles con sus promesas.

Categories: Infoqus

La hija de Peña Nieto insulta a mexicanos desde Twitter.lunes, diciembre 05, 2011 7:37 AM

Ni tarda ni perezosa la hija de Peña Nieto, una tal Paulina Peña Pretelini twitteo en su cuenta @Pau_95Pena "un saludo a toda la bola de pendejos, que forman parte de la prole y sólo critican a quien envidian!”.

 

De inmediato la respuesta de los twitteros no se hizo esperar.

@LePigalle El Buen Jerry

El @JoJoTorre y la @Pau_95Pena son los "Fox y Martha" de los precandidatos.

@AlejandroFerral AlejandroFerral

La cuenta de @Pau_95Pena (hija de @EPN ) y q insultó a la prole, ya no existe!!! #LibreríaPeñaNieto

@mel_viva Melisa Vivanco

@Pau_95Pena No envidiamos al analfabeta de tu papá Peña Nieto escuincla, simplemente México no quiere mantererlos a uds y a su ignorancia.

@ExoSapiens Christian Nader

El enemigo del Proletario es la oligarquía opresora que explota a la clase trabajadora...y la "goldita hermosa" = @Pau_95Pena O_o #SoyProle

Sin duda, Peña Nieto no educó a su hija, misma que se dedica a ofender a esas personas que hoy llama "prole" y "pendejos" pero a los que mañana los priístas van a molestar en sus casas, en las calles, a las afueras de los centros comerciales o cualquier negocio, y desde cualquier medio de comunicación para pedirles su voto.

Esas personas a los que la señora Paulina Peña Pretelini llama "pendejos" y "prole" seguramente tienen una vida más envidiable que la que ha llevado Enrique Peña Nieto, entre escándalos, circos y para variar, el ridículo más reciente en la FIL de Guadalajara.

No si la inteligencia es hereditaria. Está más que comprobado.

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Gaga al desnudo en Vanity Fair. domingo, diciembre 04, 2011 10:15 PM

Para Lady Gaga no hay límites cuando se trata de llamar la atención. Y nada más hay que ver de qué manera lo hace. En enero 2012 Gaga se muestra totalmente al desnudo para sus fans en Vanity Fair.

Pero no sólo muestra su cuerpo, sino también su alma. Tal parece que a la interprete de Born this way le persigue la soltería. Y es que según sus propias declaraciones, "nunca ha sido capaz de sentirse feliz al lado de un hombre".

El motivo, resalta la propia Gaga, es la facilidad con la que sus parejas se han intimidado ante su forma de pensar.

También destaca la facilidad con la que tropieza con gente poco tolerante ante su capacidad creativa:

"Al principio hay atracción, todo son unicornios y arco iris. Y luego me odian". "Si i me siento al piano, escribo una canción y la toco, se enfadan por lo rápido y natural que me sale. Soy como soy y no voy a pedir disculpas por ello".

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¿A poco sabe leer Peña Nieto?domingo, diciembre 04, 2011 2:26 PM

Esta es la pregunta que mucha gente se hace en las redes sociales después de que Enrique Peña Nieto, candidato a la Presidencia de la República por el PRI hiciera el ridículo en la FIL de Guadalajara.

“Leí algo que seguramente en mi vocación por la política alentaba ese espíritu. Fueron varios libros, algunos, La silla del águila, de Krauze”. Jajajaja! Tanto Krauze como Carlos Fuentes deben estar avergonzados de que haya referido este corriente, la persona de uno y la obra del otro, respectivamente.

“Hay otro libro de él mismo que quiero recordar el nombre, sobre caudillos, no recuerdo el título exacto… ¿eh?”

¿Y así quiere contender por la presidencia de México?

Basta de que México coleccione a puro inculto, naco y mediocre en un puesto tan caro, con tanta responsabilidad y que finalmente será la cara de nuestro país ante el resto del mundo.

Los mexicanos tenemos que decirle claramente a los partidos que si no tienen un candidato culto, estable emocionalmente, competitivo en materia politica, social y macroeconómica, así como con verdadero conocimiento de las relaciones públicas, además de HONESTO, HONRADO Y DIGNO de mostrarse públicamente, mejor ni le entren al proceso electoral.

Categories: Infoqus

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