César Duarte: las represas del cinismo en un estado sediento

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Mientras Chihuahua se agrieta por la sequía y miles de productores ven morir su ganado, el exgobernador César Duarte acumuló en su rancho hasta 700 millones de litros de agua, retenidos en una presa, cinco represas y un pozo ilegal construidos durante su mandato.
Un delito ambiental mayúsculo, disfrazado durante años como “infraestructura privada”.

La madrugada del 10 de diciembre, en una audiencia maratónica de 15 horas, una jueza federal ordenó prisión preventiva para Duarte por lavado de dinero. Pero el expediente más visible no es el único que lo hunde: su rancho, “El Saucito”, exhibe otra forma de saqueo. Una que se mide en litros, sequías y ganado muerto.

El agua que retuvo un solo hombre

De acuerdo con las autoridades, la infraestructura hidráulica de Duarte tenía capacidad para 700,000 metros cúbicos.
Al momento del operativo de Conagua, aún almacenaba 200,000 metros cúbicos — es decir, 200 millones de litros de agua detenidos en plena crisis hídrica estatal.

En la misma región, comunidades enteras sobrevivían con agua por pipa, cultivos se perdían y los pozos municipales se quedaban secos cuando fallaba la electricidad. El contraste no requiere adjetivos: se explica solo.

Ganado muerto, campos vacíos

Entre 2021 y 2024, la sequía golpeó con violencia al norte del país.
Sólo en esta región (Chihuahua y estados vecinos) se registraron más de 460 mil cabezas de ganado muertas por falta de agua, pasto y sombra.

No existen cifras oficiales sobre el valor económico total de esas pérdidas, pero cualquier ganadero sabe que ese número es devastador: familias arruinadas, rebaños enteros desaparecidos y un campo que no se recuperará pronto.

Mientras tanto, a kilómetros de distancia, el exgobernador retenía millones de litros detrás de muros de tierra.

El estado con “98 % de cobertura”… y colonias sin agua

El gobierno presume una cobertura de agua potable de 98 %.
Pero la realidad es otra:

  • Zonas rurales dependen de pipas.
  • La red registra fugas constantes.
  • Los pozos se detienen cuando falla la electricidad.
  • Y la sequía empuja cada año a más comunidades al borde del desabasto.

El agua no falta por capricho de la naturaleza. Falta porque se administra mal y se protege peor.

El momento en que se rompió el silencio

Con amparos, presiones y años de opacidad, Duarte logró mantener sus represas intactas.
Hasta que la Conagua — por orden judicial — demolió la infraestructura y liberó el agua retenida, devolviéndola al cauce natural.

Esa acción no repara el daño, pero sí evidencia el nivel de abuso que operó durante su gobierno: acaparar agua es acaparar vida en un estado donde cada litro define si una familia come, si un ganado sobrevive, si un campo sigue en pie.

Hoy, detenido; mañana, aún más acusado

El exgobernador permanece en el penal del Altiplano.
El sábado se decidirá si se le vincula a proceso por operaciones con recursos de procedencia ilícita.
Pero su historia con el agua apenas empieza a tomar forma legal: el gobierno federal ya presentó una denuncia por la retención indebida de agua.

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